martes, 14 de octubre de 2014

Ruth Benzacar: El esfuerzo vale la pena (1989-2000)

Por Victoria Verlichak


A su muerte, Ruth Benzacar es la mejor galerista de Buenos Aires. Con 35 años de carrera, y gracias a su apasionada tarea, su nombre es sinónimo del arte argentino, tanto aquí como en otras geografías. Ruth hace de la galería también un punto obligado de visita para cuanto extranjero desee conocer el panorama local de las artes visuales. Pero, ella los visita primero, no una sino decenas de veces. Después de todo, Buenos Aires es una intrigante y remota ciudad que queda lejos de los centros de poder.


 ¿A quién se le ocurre? Apenas dos años después de establecer su casa-galería en Caballito, en 1967 va por primera vez a Nueva York con su marido, que la acompaña en sus sueños y que la deja hacer y decidir. Camina como nadie la ciudad de los rascacielos y lleva adelante un proyecto tan sencillo como improbable. Nadie la conoce, ni conoce a casi nadie. Aún no descienden sobre Buenos Aires los visitantes internacionales que luego convergen alrededor del Di Tella. Pero Ruth comprende que, tras la segunda guerra mundial, Nueva York es la capital del arte. Allá va, armada con docenas de cartas y un prolijo audiovisual de 40 minutos, con 225 imágenes de 20 artistas argentinos y locución en inglés.[1]

La patriada la pinta de cuerpo entero. Allí se queda 40 días, visita galeristas famosos e ignotos, directores y asistentes de museos, y muestra (en el MoMA y el Guggenheim) a Roberto Aizenberg, Juan Battle Planas, Antonio Berni, Ernesto Deira, Juan Carlos Castagnino, Carlos Alonso, Rogelio Polesello, Víctor Chab, Vicente Forte, entre otros, al son de la música de Astor Piazzola.

Regresa a Nueva York cuando en 1979 Sotheby’s organiza el primer remate de arte latinoamericano y el Center for Interamerican Relations la selecciona para concurrir. Como todos los asistentes a la inaugural subasta, Ruth comprueba la fuerza arrolladora del arte mexicano empujado en su ascenso por coleccionistas provenientes de México que lo sostienen.

Se termina de convencer que uno de los caminos centrales para el arte argentino es su exhibición y discusión en el exterior y resuelve que va a ser instrumental para que eso ocurra. Por tanto, concurre como expositora a sucesivas ediciones de ARCO -la feria de arte contemporáneo de Madrid- a partir de 1988, en donde se la invita a formar parte de su comité organizador a partir de 1990.[2]

Ruth -que conduce programas de radio y de televisión sobre artes visuales- siente que el esfuerzo vale la pena y batalla intensa y pacientemente por sus artistas en subastas y foros internacionales; argumenta en favor del arte de la Argentina, con una determinación y un estilo poco común. Por supuesto, es insistente y le gusta el desafío. A lo largo de la década del noventa -a pesar de la hiperinflación y desajustes económicos varios- se hace ver en ferias, bienales y encuentros públicos y privados en San Pablo y Río de Janeiro, Santiago de Chile y México, Nueva York y Miami, París y Madrid, difundiendo a sus artistas.

Ambiciosa y empecinada, imagina Art of the Americas: The Argentine Project consistente en la presentación simultánea de cuatro muestras en sendas galerías de Nueva York. Jacques Bedel, Luis F. Benedit, Norberto Gómez y Víctor Grippo son los artistas invitados por Benzacar a esta costosa aventura, a la que suma un libro con fotos y textos en inglés. Un antecedente a esta iniciativa, que supone intercambios, es la muestra del reconocido artista conceptual Joseph Kosuth (1991) en Buenos Aires, convenida con su admirado Leo Castelli.

Ella sabe que su prestigio -que también recogió en vida- se halla ligado al de sus artistas. Benzacar interpreta que el vínculo con el exterior es imprescindible también para sustentar el frágil edificio del arte actual en la Argentina. Se sabe, en esta sociedad todavía el afuera legitima el adentro. Invita a exponer en Buenos Aires a artistas extranjeros, en la certeza de estar asegurando la circulación de los artistas de la galería en otros países. Organiza muestras de la Colección Spazio Umano[3] de Italia (1992), Torres-García y 10 artistas del taller[4] (1997), Brasil: nuevas propuestas[5] (1997), e individuales del español Broto (1993), el chileno Arturo Duclos (1998), el norteamericano Steven Rand (1998) la mexicana Mónica Castillo (1998), entre otros.

No sorprende, entonces, que los artistas de su espacio sean invitados a participar repetidamente en bienales como las de Venecia, San Pablo, Liverpool, Puerto Alegre, Estambul, la del Whitney en Nueva York, Johannesburgo. Por caso, en los últimos años, la mayoría de los artistas argentinos que integran notables muestras en Europa y los Estados Unidos pertenecen, o han pertenecido, a la galería Ruth Benzacar (Cantos Paralelos, Versiones del Sur, Utopías invertidas).

El trabajo Ruth en torno a la promoción local e internacional de Antonio Berni es particularmente notable. Lo exhibe en Buenos Aires y lo lleva a ferias y subastas, logrando para él su mejor cotización.[6]

A partir de 1990, Ruth incorpora a la galería a su hija Orly -a quien sienta a su lado y prepara durante diez años- que estimula la exhibición de artistas más jóvenes,[7] además de la presentación de los consagrados como Alfredo Hlito, Alberto Heredia, Carmelo Arden Quin, Jorge de la Vega, Líbero Badii, Margarita Paksa, Juan Carlos Distéfano, Liliana Porter, Rogelio Polesello, Josefina Robirosa.

En un país acostumbrado a las interrupciones es bueno saber que la galería Ruth Benzacar sigue adelante, con su hija Orly al frente, y cumple este año los primeros jóvenes 40 años.




[1] Textos de Ruth Benzacar, imágenes de Pedro Roth y locución de Marcos Mundstock.

[2] Artistas argentinos presentados por Ruth Benzacar en ARCO, entre 1988 y 2000: Liliana Porter, Luis F. Benedit, Alfredo Prior, Luis F. Noé, Jacques Bedel, Clorindo Testa, Norberto Gómez, Víctor Grippo, Roberto Elía, Elba Bairon, Martín Di Girolamo, Karina El Azem, Leandro Erlich, Nicola Costantino, Sebastián Gordín, Fabio Kacero, Pablo Siquier, Antonio Berni, Graciela Hasper, Jorge Macchi, Marie Orensanz, Juan Paparella, Miguel Rothschild, Pablo Suárez, Román Vitali, Miguel Harte, Marcelo Pombo, Pablo Reinoso.

[3] Michael Biberstein, Alighiero Boetti, Walter Dahn, Jiri Georg Dokoupil, Günther Förg, Dan Graham, Cristina Iglesias, Jörg Immendorff, Per Kirkeby, Joseph Kosuth, Gerhard Merz, Leonel Moura, Juan Muñoz, Hidetoshi Nagasawa, Michelangelo Pistoletto, Juliao Sarmento, Susana Solano, Franz West, Heimo Zobernig, Gilberto Zorio.

[4] Joaquín Torres-García, Julio Alpuy, Daymán Antúnez, Sergio De Castro, Gonzalo Fonseca, José Gurvich, Francisco Matto, Manuel Pailós, Héctor Ragni, Augusto Torres, Horacio Torres.

[5] José Damasceno, Mariannita Luzzati, Ernesto Neto, Mónica Rubinho, Mauricio Ruiz, Courtney Smith.

[6] Antonio Berni, Desocupados, temple sobre arpillera, 1934.

[7] Eduardo Alvarez, Marcelo Pombo, Miguel Harte, Pablo Siquier, Ernesto Ballesteros, Sebastián Gordín, Gumier Maier, Graciela Hasper, Fabio Kacero, Daniel García, Mauro Machado, Nicola Costantino, Leandro Erlich, Diego Gravinese, Jorge Macchi, Mónica Girón, Luis Lindner, Guillermo Ueno, Román Vitali, Andrés Compagnucci, Gustavo Romano, Miguel Rothschild, Rosana Fuertes, Juan Paparella, entre otros.